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Amor y amistad entre hombres: leer juntos en ENCUEROS

Alejandro Cartagena

Un hombre desnudo, sentado de perfil con las piernas cruzadas sobre un piso de madera, lee un libro frente a una pared de estanterías repletas de libros.

Hay preguntas que podemos hacerle a un amigo sin pensarlo demasiado: “¿Dónde nos vemos?”, “¿sí vas a ir?”, “¿quién lleva las chelas?”. Otras necesitan más valor: “¿Podemos hablar?”, “¿te puedo pedir compañía?”, “¿cómo has estado, pero de verdad?”.

A veces tenemos confianza para compartir un meme bastante cuestionable y todavía estamos encontrando cómo decir “te extraño”. Las amistades también tienen sus pendientes de comunicación.

Cuando hablamos de amor, la pareja suele ocupar buena parte de la conversación. Le pedimos escucha, ternura, compañía, deseo y apoyo cuando la vida se complica. Es comprensible querer todo eso. También vale preguntarnos en qué otros vínculos podemos encontrarlo y construirlo.

De ahí parte nuestro círculo de lectura de Todo sobre el amor, de bell hooks, en ENCUEROS:

¿Qué cuidados esperamos de una pareja que también podríamos construir entre amigos?

Dos hombres desnudos posan sentados juntos, mirando a la cámara. Uno tiene bigote y el otro barba entrecana; ambos tienen tatuajes y llevan reloj. Están en una habitación decorada con plantas, libros y cuadros enmarcados, con una alfombra clara sobre el piso.

“Te quiero” necesita algunas instrucciones de uso

Decir “te quiero” puede significar muchas cosas. Para alguien, querer se nota cuando preguntas cómo salió una cita médica. Para otro, cuando recuerdas algo que le preocupa. Para alguien más, cuando puedes acompañarlo en silencio sin exigirle que se anime.

También podemos necesitar cosas distintas de una misma relación y dar por hecho que el otro ya las sabe.

En “Claridad: el vocabulario del amor”, hooks propone pensar el amor como una práctica que implica cuidado y responsabilidad. Su planteamiento invita a mirar qué hacemos con aquello que decimos sentir.[1]

En una amistad, esa pregunta puede bajar a algo muy concreto: ¿cómo te das cuenta de que cuentas conmigo? ¿Qué puedo pedirte? ¿Qué necesitas que te diga con más claridad?

Puede ser tan sencillo —y tan difícil— como cambiar un “a ver cuándo nos vemos” por “¿te sirve que pase el jueves?”. O decir “hoy solo necesito que me escuches” cuando no estás buscando consejos.

Entre el “aquí estoy para lo que necesites” y el “¿quieres que te acompañe?” hay una conversación que podemos aprender a tener.

El cariño entre hombres también tiene historia

Hay amistades entre hombres donde el afecto circula con facilidad. Hay otras donde se expresa haciendo favores, organizando un plan o apareciendo cuando hace falta. Y hay vínculos donde cuesta saber cómo acercarse.

Algunos aprendimos que estar siempre bien era parte del personaje. Que necesitar mucho podía incomodar. Que decir algo serio resultaba más fácil si enseguida lo convertíamos en chiste.

Una revisión de 2024 sobre masculinidades y conexión social examina cómo ciertas expectativas de autosuficiencia e invulnerabilidad pueden dificultar los vínculos. También señala posibilidades de cambio a través de amistades y nuevas experiencias. Su análisis está situado en sociedades occidentales: ofrece preguntas útiles, sin describir por igual a todos los hombres.[2]

Podemos empezar por observar qué pasa en nuestras propias relaciones. ¿Me resulta fácil pedir compañía? ¿Sé recibirla? ¿Puedo escuchar a un amigo sin apresurarme a arreglarle la vida?

Una amistad puede tener bromas, deseo, diferencias, ratos ligeros y conversaciones difíciles. Podemos ir encontrando cuánto espacio hay para cada cosa.

Tres hombres desnudos, vistos de espaldas, se adentran en el agua entre grandes salpicaduras. Dos levantan los brazos mientras el tercero se inclina hacia delante. El agua tiene tonos verdes y transparentes, con reflejos de la luz del sol en la superficie.

El capítulo “Comunidad: una comunión de afectos” abre una conversación sobre el amor que construimos con otras personas, además de la pareja. Desde ahí proponemos mirar nuestra propia red. Quizá hay alguien con quien puedes hablar de trabajo, otro amigo con quien atravesar un duelo y una persona que sabe cuándo conviene invitarte a caminar.

Esos vínculos pueden aportar cuidados distintos. También requieren tiempo, atención y acuerdos.

La amistad tiene horarios, cansancio y límites. Poder decir “hoy no tengo cabeza, ¿hablamos mañana?” puede ser una manera honesta de cuidar la relación. Y pedir compañía necesita dejar espacio para que el otro diga qué puede ofrecer.

El cuidado entre amigos se vuelve más concreto cuando hablamos de estas posibilidades: qué necesitamos, qué podemos dar y qué estamos dispuestos a sostener.

Leer juntos nos da por dónde empezar

Abrir una conversación personal puede costar. Un texto ofrece un punto de partida compartido: una frase que nos incomoda, una idea con la que discutimos, un párrafo que parece describir algo que no habíamos sabido nombrar.

Podemos hablar de lo que dice la autora y, si queremos, acercarnos a lo que nos pasa.

En un estudio cualitativo publicado en 2025, realizado con hombres de 60 años o más en Dinamarca, los participantes describieron cómo los grupos de lectura podían facilitar confianza y mayor apertura. La literatura funcionaba como tema común y como una vía para explorar experiencias.[3]

Una revisión de 15 estudios publicada ese mismo año también encontró que los participantes valoraban la comunidad del grupo. Sus autores señalan límites importantes: muestras pequeñas, poblaciones diversas y falta de grupos de comparación en muchas investigaciones.[4]

Son antecedentes prometedores. En ENCUEROS, la invitación es descubrir qué ocurre en nuestro propio encuentro: qué nos hace pensar el texto y qué cambia cuando escuchamos cómo lo recibió alguien más.

Una frase que a ti te parece obvia puede tocar una historia muy distinta en el compañero de al lado. Ahí también hay algo para leer.

Desde una mirada relacional de la Gestalt, nuestra experiencia toma forma en contacto con otras personas y con el contexto. Friedemann Schulz desarrolla esta relación entre diálogo, comunidad y experiencia personal en un artículo de 2024.[5]

Llevado al círculo, podemos prestar atención a lo que sucede mientras conversamos: las ganas de responder rápido, la risa que aparece al tocar cierto tema, la curiosidad por alguien con quien no estamos de acuerdo.

Escuchar otra lectura puede ayudarnos a reconocer una idea propia. También puede dejarnos una pregunta que antes no teníamos.

El círculo ofrece tiempo para esa exploración. Podemos compartir una experiencia, discutir una idea o quedarnos pensando antes de hablar.

¿Y por qué encueros?

Vista desde arriba de una persona desnuda que sostiene un libro abierto sobre el regazo. Se ven el abdomen, las piernas y una mano con reloj negro sujetando las páginas. La luz del sol dibuja franjas de luz y sombra sobre la piel y el libro.

Porque el nudismo forma parte de nuestra manera de reunirnos.

Cada cuerpo llega con una historia. Quitarnos la ropa convive con nuestras diferencias de edad, apariencia, seguridad y maneras de relacionarnos. La confianza se va construyendo en cómo nos tratamos.

En una conversación, eso puede verse en gestos concretos: escuchar sin burlarse, dejar terminar, preguntar antes de dar consejos y aceptar que alguien prefiera pasar su turno.

La ropa se deja. La presión por contar tu vida, también.

Entre hombres podemos compartir una lectura y conocer algo de la mirada del otro, a su ritmo. Quizá aparezca una coincidencia. Quizá un desacuerdo interesante. Quizá las ganas de seguir conversando después.

En el círculo de lectura de ENCUEROS nos reunimos alrededor de dos capítulos de Todo sobre el amor: “Claridad: el vocabulario del amor” y “Comunidad: una comunión de afectos”.

Vamos a conversar sobre las formas en que reconocemos el cariño, lo que esperamos de nuestras relaciones y los cuidados que podemos construir entre amigos.

Puedes empezar con una pregunta: ¿qué gesto de un amigo te ha hecho sentir querido y quizá nunca se lo has dicho?

Consulta los detalles y adquiere tu entrada en encuerosclub.com

**Lecturas que acompañan esta conversación
**

  • [1] bell hooks. Todo sobre el amor. Paidós, 2021. Vista previa de la editorial
  • [2] Nordin, T., Degerstedt, F. y Granholm Valmari, E. (2024). A Scoping Review of Masculinity Norms and Their Interplay With Loneliness and Social Connectedness Among Men in Western Societies
  • [3] Kristensen, M. M. y colaboradores (2025). “I feel freer here”: engaging older men in mental health-promoting communities through a Shared Reading intervention
  • [4] Järvholm, K. y colaboradores (2025). Shared reading as an intervention to improve health and well-being in adults: a scoping review
  • [5] Schulz, F. (2024). Becoming a person through dialogue: field theory revisited
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